Después de años de lucha parece que el Obradoiro ve la luz al final del tunel. El Supremo obliga a la ACB a admitir al equipo santiagués para la próxima temporada. LA batalla somenzó en 1990 cuando el Obradoiro se jugaba una plaza en la máxima categoría del baloncesto con el Júver Murcia. Perdió tres partidos, pero impugnó el play off por alineación indebida. Desde este momento, la ciudad esperaba una resolución en su favor que le permitiese volver a competir en la máxima categoría del baloncesto nacional.

Santiago es una ciudad con una gran tradición baloncestística. Muchos de los niños santiagueses practican este deporte a diario y forman parte de las categorías infantiles de los numerosos clubs que hay en esta pequeña ciudad gallega.
Por todo esto, creo que Santiago se merece un club en la ACB. El deporte rey es el fútbol, por ello consideronecesario recompensar la aficción de la ciudad al baloncesto.

Felicidades!!